- Pueden ser tan pelotudas, digo yo. ¿Qué se piensan que me voy a pasar toda una vida arreglando su mierdita mesquina? ¿Qué le vieron a ese tipo? ¿Qué tiene la poronga de oro?
- Estamos solos Julia. - Yo no estoy sola.
- ¡Juan! - ¿Qué? - No pasa nada estabas soñando, ¿me querés contar lo que estaba soñando? - No. Me gustó. - ¿Qué? - Que me llame Juan.
"La suerte cambia todo el tiempo. Cada decisión que tomamos, cada intención detras de cada acto es un giro de la trama que te coloca de un bando o del otro. La suerte es la suerte, lo importante es lo que cada uno haga para encontrarse con su propio destino."
- ¿Quiere que le dé los motivos para no enamorarse de mi? - Porque no. - No soy perfecta. - Eso ya me inspira bastante confianza. - Tengo cierto sentido trágico de la existencia que siempre me hace pensar lo peor de todo en cualquier situación. - A ver... si usted tuviera que ponerse un puntaje entre 1 y 10. ¿Qué se pondría? - Un 6. - ¿Usted nunca pensó que los motivos para espantar a los hombres, también podrían llegar a ser las razones para enamorarse de usted? Todas las ideas son reversibles, piénselas al revés, delas vueltas.
"Nunca te diste cuenta del talento que tenes para hacer las cosas. Y cuando empesaste a cambiar, me volví loco de amor por vos."
"Ella me dejó y yo no se lo pude perdonar. Y se fué, y yo no entendí nada y nadie me explicó nada. Y yo era un chico, y a los chicos no se los deja solo."
Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad la empapa de golpe.